Pablo caminaba tranquilamente para llegar a su casa, miraba a los perros correr, a la gente que se besaba tan armoniosamente como un signo de paz, los perros ladraban esperando que un gato bajara de un árbol. Pablo miro al cielo y contemplo las maravillosamente exactas que eran las estrellas, pero de un segundo a otro estas comenzaron a moverse rápidamente, ¿era una lluvia de meteoritos?
Pablo saco su celular para grabar lo que estaba pasando, pero solamente era una especie de imaginación porque no ha podido grabar nada.
A los minutos de haber pasado tal suceso, Pablo continúo con su vida normal. Abrió la reja de su casa, una reja ya oxidada con el paso del tiempo, y denuevo contemplo el cielo muy oscuro. Entro a su casa, la puerta estaba abierta, la abuela siempre la dejaba así para que los gatos pudiesen entrar tranquilamente a comer cuando quisieran.
Pablo siempre hacia lo mismo, todos los días, se levantaba a las 7 en punto de la mañana, se duchaba se afeitaba y salía a estudiar, llegaba a las 2 de la tarde, almorzaba e iba donde su polola hasta las 8 de la noche, regresaba a su casa, y pasaba por el parque almagro en donde veía siempre las mismas cosas, entraba a su casa y se iba al patio a fumar tranquilo, mientras contemplaba el cielo ya oscuro con algunas estrellas. Pero este día no fue tan monótono.
Al llegar al patio, se puso el cigarro en la boca, saco el encendedor del bolsillo, el sonido del gas saliendo y quemar el cigarro y que el papel se consumiera lentamente le resultaba magnifico. Se recostó sobre el pasto húmedo, y alcanzo a ver una estrella fugaz, y otra, y otra y otra, las estrellas comenzaban a ponerse rojas y se desvanecían en la atmosfera, Pablo miro con atención, lo que estaba pasando, y de pronto un estallido golpeo el silencio de su casa, se estaba incendiando, corrió para ver de donde había provenido el estallido y se encontró con un meteorito, las llamas se consumían solas sin necesidad de apagarlas, y al instante otro estallido más, y otro, se dio cuenta que eran meteoritos que caían. Llamo a su polola Daniela, para saber si en su casa ocurría lo mismo, pero Daniela no contestaba el teléfono, busco su agenda desesperado, sacudió todos los papeles para encontrar la agenda de su familia, al fin la hayo, mientras cada segundo caían meteoritos. Llamo a toda su familia, y nadie le contestaba. Comenzó a llover tanto que el centímetro de agua caída superaba lo que en veinte años podría llover.
Se encontraba solo, nadie estaba en la tierra, ni un gato, ni un perro ladraba, solo el agua cayendo chocando con los edificios, casas, sonaba.
Pablo recordó ciertas películas de ficción, en donde el protagonista quedaba solo, pero él no quería ese final para el, no lo quería.