lunes, 23 de marzo de 2009

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] Charlotte con su vestido largo floreado, camina rápidamente hacia su trabajo, es su primer día. El sonido que emiten el motor de los autos, las bocinas, la gente que va apurada igualmente que ella, hablando sin cesar, y el señor que vende N4N, retuerce la cuidad.

Al llegar a la esquina se encuentra con el que prontamente será su jefe, muy nerviosa corre para alcanzar el semáforo que tintinea con preferencia para ella, se apura para alcanzar a Ian, un empleador que le ayudo a conseguir ese trabajo tan deseado. Pero una cámara abierta le vuela los papeles a presentar, estos vuelan muy altamente sin dejar siquiera Charlotte poder rescatarlos. Llega indignada al edificio sus pasos de derrotada la llevan al ascensor, en el esta Ian y su jefe, ella cabeza abajo entra, se da media vuelta para ocupar su lugar en el. El ascensorista pregunta los números de los pisos. Cinco, siete, ocho, diez, quince, veinte, son los que marca y cada botón su sonido propio, comienza a moverse, y a rechinar ya que es muy viejo. Charlotte recuerda que le da pánico los ascensores, pero prefiere estos que subir veinte pisos y llegar más derrotada que en esos momentos. El ascensor para en numero quince, un raro sonido proveniente de este estremece a las seis personas que están dentro de el. Se ha quedado parado y no funciona, el ascensorista llama a emergencias por un wokitoki, pero nadie le responde. Charlotte estaba nerviosa, sudando. Busca a Ian pero el se había bajado en el piso anterior para tomarse un café. Se sienta en la esquina pero no se percata de que su vestido se engancho en algo. Han pasado quince minutos y el sonido de motor, de maquina empieza a sonar mas fuerte cada vez , entre las ranura de las puertas de ve una luz muy fuerte. Es el signo de esperanza para las seis personas que se encuentran dentro. Una voz grave suena desde afuera, diciendo que esta todo bien y que no se preocupen. Desde adentro unas pinzas enormes golpean fuertemente las puertas, y ran rápido como aparecen estas logran abrir las puertas. Los bomberos comenzaron a sacar a las personas, Charlotte estaba ya consumida por el pánico y el sudor, se levanta y el sonido del vestido rajándose le pone mas mal de humor. El bombero la saca y le sienta. Claramente para ser su primer día de trabajo, ha sido el peor.

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