Contemplo tus ojos y tu sonrisa, sin encontrar otra que se le parezca. Te extraño en mi silencio ciego y odio sin medida tus frágiles pensamientos. Me traslado sublime en mis recuerdos, deseándome de nuevo; ven una vez más a mis brazos y contempla mi sudor helado. Ensangrentada en tus llamas dejándome respirar de ti un par de segundos. Jadear en tu alma y en mis sueños encontrarte.
Eso quiero.
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