lunes 23 de marzo de 2009

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Romina descansaba en su hamaca, tranquilamente pensando que podría ir a tomarse un helado a la foca. Los pajaritos cantaban y producían su sonido tan particular, que no era necesario escuchar otra melodía, los vecinos habían salido de viaje, y el barrio estaba tranquilo, otro que auto molestaba, pero era lo mínimo.

Un grito desenfrenado descoloco a Romina de su descanso de fin de semana, la gente comenzaba a correr, y ella no sabia lo que estaba pasando en el barrio, se levanto, los árboles crujieron, el viento movía las ramas y las hojas caían. El grito de la gente llamaron a los vecinos, Romina salio a ver lo que pasaba, abrió la puerta de madera del jardín, y se encontró cara a cara con una enorme pantera, esta rugió tan fuerte que Romina quedo helada, la pantera la observo, su respiro era demasiado fuerte, Romina tenia las manos quietas, pero la pantera le lamió la mano suavemente que se quedo a su lado por unos momentos. Las campanillas sonaban cuando el viento las hacia mover, todos los espectadores miraban la reacción de la pantera que caminaba tranquila hacia su pronto destino.